Inicio Andújar COAG Y Greenpeace denuncian que el algodón transgénico no resulta rentable.

COAG Y Greenpeace denuncian que el algodón transgénico no resulta rentable.

0

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG y la organización ecologista Greenpeace denuncian que el algodón transgénico no trae consigo mayores beneficios para los productores, tal y como algunas voces señalan. De hecho, el algodón modificado genéticamente (MG) resulta finalmente más costoso, debido al incremento del precio de la semilla respecto a las variedades convencionales, a que sigue siendo necesario aplicar productos fitosanitarios (necesidad que se incrementa con el tiempo, porque la resistencia de las plagas se hace mayor en las sucesivas campañas) y a que los rendimientos de estas variedades no muestran diferencias significativas respecto a las convencionales.

Así se pone de manifiesto en varios informes, dos de ellos realizados por las universidades de Georgia[1] y Arkansas[2], así como en otro más reciente de Greenpeace, “¿Qué cosecha de algodón? Análisis comparativo de la economía de los agricultores que siembran algodón transgénico y ecológico en el sur de la India.”, en el que se demuestra que en la campaña 2009-10, el cultivo de algodón ecológico generó un 200% más de ingresos netos que el transgénico.

Los estudios norteamericanos, realizados por expertos independientes, ponen de relieve que las variedades transgénicas no traen consigo una mayor rentabilidad, porque no garantizan un mayor rendimiento, algo que depende más de otras variables, como el manejo del cultivo. De hecho, sus semillas son notablemente más caras, sobre todo, una vez implantadas, ya que en un principio se ofrecen a bajo precio para después subirlo cuando ya existe una relación de dependencia.

En cuanto al estudio de Greenpeace, muestra cómo la utilización de algodón transgénico insecticida Bt incrementa los costes para el agricultor, debido a la necesidad de utilizar numerosos productos químicos, lo que provoca que los agricultores se endeuden considerablemente. Este análisis comparativo, realizado en la región de Andhra Pradesh,  demuestra que el algodón transgénico requiere el uso de grandes cantidades de plaguicidas tóxicos y a pesar de ello no se logra el control total de las plagas. “Las personas que cultivan algodón transgénico se enfrentan a grandes deudas y tienen elevados costes del cultivo, lo que les hace más vulnerables a las crisis financieras», ha señalado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la Campaña de Transgénicos de Greenpeace España.

Se ha demostrado que en la región de Andhra Pradesh, la deuda acumulada de los agricultores de algodón transgénico es un 65% mayor en las campañas 2008-09 y 2009-10 que la de aquellos que optaron por algodón ecológico. La situación ha alcanzado unas cotas tan dramáticas, que el Gobierno indio anunció un paquete de medidas durante un periodo de 5 años por un valor de 200.000 millones de rupias –3.600 millones de euros– en año 2008 para apoyar a los agricultores con problemas. «Es absurdo que, por una parte el Gobierno conceda miles de millones de rupias como ayuda al campesinado, mientras que por otro, permite y promueve el cultivo de algodón Bt, que es la forma de garantizar que sigan endeudados», ha declarado Carrasco.

Todo esto demuestra lo que COAG siempre ha defendido, tal y como apunta el secretario de Organización, Eduardo López: además de las consecuencias que estos cultivos puedan tener sobre la salud o sobre el medio ambiente, “con el algodón transgénico las cuentas no salen. Las voces que defienden su rentabilidad están haciendo demagogia, sin aportar datos rigurosos. Quienes nos acusan de anacrónicos o de oponernos al progreso sólo venden humo y no presentan números convincentes, porque con el transgénico las cuentas sólo le salen a Monsanto”.

Lo que ocurre es que se está utilizando el algodón como un “escudo” para introducir otros cultivos transgénicos. “Es una forma cómoda, ya que el sector atraviesa una situación difícil y, además no se trata de un alimento, por lo que el rechazo social puede ser menor”, añade López.

A %d blogueros les gusta esto: