
El delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Jaén, Erik Domínguez, ha recalcado que “el aceite de oliva virgen extra se ha convertido, por méritos propios, en sello de calidad aparejado a la provincia jiennense”.
Así lo ha señalado en la visita que, junto a la delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Soledad Aranda, ha realizado a las instalaciones de la almazara La Loma, en Baeza, una de las cuatro empresas que integran el grupo Castillo de Canena. “Tenemos enormes retos, pero también enormes potencialidades”, ha subrayado; “la calidad es símbolo y pareja del aceite de oliva gracias a un cambio en el sistema de producción y a la posición de fuerza de los aceites de recolección temprana”.
Erik Domínguez, quien también ha estado acompañado por el CEO de Castillo de Canena, Francisco Vañó, ha hecho hincapié en la apuesta de esta almazara “por la modernización y la evolución en un sector, como lo avalan sus más de dos siglos de historia y su trayectoria como uno de los primeros en producir aceite temprano del mundo en la variedad de picual”.
Así, el delegado del Gobierno ha aplaudido la trayectoria de esta empresa olivarera “por su trabajo, por su investigación y, sobre todo, por creer en un sector como el futuro de la provincia”. “Vayas donde vayas, siempre vas a encontrar aceite de Castillo de Canena y eso es clave en un sector que, en la provincia de Jaén, ya ha despertado en la apuesta por la calidad, por la innovación y por la I+D+i”.
Bosque humanizado.
En esta visita a Baeza, Domínguez ha vuelto a subrayar el potencial de la provincia de Jaén en cuanto al sector oleícola se refiere: “hablamos de un universo vivo con 67 millones de olivos, el mayor bosque humanizado del mundo donde cohabitan naturaleza, humanos y producción agrícola; pocos ecosistemas hay en el mundo capaces de dar tanto rendimiento y hacerlo tan bien”.
En cuanto a la nueva campaña de recogida de aceituna, el delegado del Gobierno se ha mostrado optimista y ha incidido en que “ya no hay que convencer a nadie de la calidad de nuestros aceites, no sólo por sus componentes alimentarios sino también a nivel de salud”. “El futuro es del olivar, el futuro es de los AOVES”, ha concluido.