
Al respecto, la entidad quiere mostrar su solidaridad con el mundo rural y valora positivamente el debate social que está generando su movilización: el modelo agroalimentario predominante que está en la base de los problemas, es un problema de todos.
La plataforma defiende que las soluciones a los problemas del sector deben partir de una revisión del mencionado marco actual, con criterios sociales y ambientales, incluyendo el máximo respeto a los ecosistemas, la calidad del agua, los suelos y la biodiversidad.
A su vez, entiende que no se puede retroceder en los avances conseguidos a lo largo de muchos años hacia una producción más sostenible.
Entre las reivindicaciones recogidas, desde el diálogo intersectorial la mesa es favorable a la necesaria adaptación del sector a objetivo ambientales, proteger la agricultura social, familiar y profesional, garantizar unos precios justos y unas rentas dignas para los agricultores y ganaderos, así como la soberanía alimentaria en este contexto de globalización e industrialización productiva, lo que exige reciprocidad en los intercambios comerciales con terceros países.
También apuesta por alimentos sanos, de calidad y a precios asequibles, junto a la calidad del empleo, las condicionas laborales y la seguridad en el trabajo, el carácter público del agua con una administración hidráulica transparente frente a la mercantilización.
Por supuesto el conjunto de organizaciones que componen la Mesa Social apoyan el reparto social justo del agua, máxime teniendo en cuenta la situación de sequía que atraviesa Andalucía, a la par que la modulación de las reducciones de dotaciones y la prioridad que suponen los abastecimientos urbanos.