
A la hora de la procesión el cielo se abrió y permitió la salida de la procesión de Jesús Amarrado a la Columna. La lluvia que había hecho acto de presencia a lo largo del día remitió a la hora fijada.
Majestuoso e inquieto se mostró Jesús Amarrado a la Columna en su salida de la Ermita de Jesús en la noche del Martes Santo. Numerosas personas se agolpaban en torno a la lonja de Jesús para recibir a una de las cofradías con más tradición de Lopera: la de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
No era de extrañar el ímpetu con el que los hermanos de esta cofradía se abrían camino por las calles de Lopera al paso marcado por la Banda de Cornetas y Tambores La Fusión (Lopera-Marmolejo).
El paso procesional recorrió la Carrera Oficial, con la tribuna situada en la Plaza de la Constitución. El trono de Jesús Amarrado a la Columna era testigo de este hecho puntual.
Esta procesión destacó por su sencillez y sobriedad. Los costaleros demostraron su saber hacer por diversos puntos de la localidad, en una noche especial donde se vivieron momentos de muchísima emoción y de no menos fervor.
La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno abrió un esplendoroso Martes Santo que derrochó en las calles el cariño y la devoción de los loperanos.