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La cooperación andaluza, otra vacuna contra el Covid.

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La cooperación andaluza, otra vacuna contra el Covid.
La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, en la firma del convenio junto a la presidenta de UNICEF Comité Andalucía, Claudia Zafra. Foto: Junta de Andalucía.

Lo que salva vidas no es la vacuna, es la vacunación. Bajo esta premisa, la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, a través de la Agencia Andaluza de Cooperación al Desarrollo (AACID) ha puesto en marcha diversas actuaciones con el objetivo de asegurar el acceso universal y equitativo a la vacuna del Covid-19 y frenar así la expansión del coronavirus en países con menos recursos, donde la pandemia ha agravado las crisis humanitarias y sociales en las que ya estaban envueltos. Igualdad destinará 580.000 euros en colaboración con UNICEF y la Escuela de Salud Pública Andaluza para facilitar los procesos de vacunación en África y América Latina, que permitirán entre otras cosas la distribución con todas las garantías de 400.000 dosis para inmunizar a la población en Malí.

La pandemia de Covid-19 ha supuesto, entre otras cosas, un ineludible recordatorio de que vivimos en un mundo global e interconectado y que, ante una amenaza global, las respuestas han de ser globales, y de que nadie estará a salvo hasta que todas las personas estén a salvo. «La desigualdad en el acceso a las vacunas no solo apela a criterios éticos», ha reflexionado la consejera de Igualdad, Rocio Ruiz, en alusión a la posible aparición de nuevas variantes en caso de no contener la infección de forma global. «Y su efecto de exclusión sobre los países con menor capacidad económica se traduce necesariamente en dinámicas de recuperación económica más lentas, injustas y dispares a escala global».

La inquietud mundial por asegurar un acceso y distribución rápida, justa y equitativa de test, tratamientos y vacunas contra el Covid-19 provocó la creación, ya en la primavera de 2020, del Mecanismo ACT-A, y, en concreto su componente COVAX para la vacunación. Codirigido por la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (Gavi), la Coalición para la Innovación en la Preparación de Epidemia (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), COVAX se plantea el reto logístico y sanitario sin precedentes de adquirir y distribuir 2.000 millones de dosis de vacunas en 2021, y de entre ellas más de 1.300 millones destinados a países de ingresos bajos y medio bajos, y contextos de crisis humanitarias.

De la misma manera, España aprobó en julio de 2020 la Estrategia de Respuesta Conjunta de Cooperación Española a la Crisis del Covid-19, el plan de administraciones públicas y sociedad civil para canalizar la acción solidaria española frente a la pandemia. Este documento establecía tres prioridades claras: salvar vidas, reforzando la salud; proteger y recuperar derechos y capacidades humanas, muy especialmente a la alimentación, educación e igualdad de género; y preservar los medios de vida, la protección social y los sistemas socio económicos.

En dicha estrategia ya se constataba la necesidad de «asegurar el acceso universal y equitativo a la vacuna del Covid-19, y a todas las vacunas, y preparar a los sistemas de salud para su distribución a toda la población, incluyendo los lugares más remotos y con especial atención a los colectivos que sufren discriminación o exclusión social y aquellos colectivos con discapacidad, garantizando el acceso a la misma de todas las mujeres y niñas». Conforme a esas premisas, la cooperación andaluza a través de la AACID ha puesto en marcha diferentes medidas para cumplir ese reto de facilitar el acceso universal a la vacunación.

Refuerzo de los sistemas sanitarios.

La acción principal ha sido el convenio suscrito junto a UNICEF para apoyar con 500.000 euros la vacunación en Malí para aumentar el ritmo y la cobertura de vacunación, que permitirá la mejor distribución de 400.000 dosis del suero inmunizador. Gracias a su experiencia en el proceso de inmunización de la población infantil mundial, UNICEF es la única organización en el mundo que cuenta con la logística, experiencia y capacidad necesaria para afrontar semejante desafío, y asume, por tanto, un papel clave en el mecanismo COVAX para la adquisición y distribución de las vacunas a todos los países, y en especial a aquellos con menos recursos.

En Malí, como ocurre en muchos otros países de bajos recursos, ni siquiera el personal de salud está vacunado, lo que pone en riesgo servicios esenciales de salud materno-infantil incluyendo la atención al embarazo y el parto, el tratamiento de enfermedades como la malaria o la neumonía o la vacunación infantil de rutina. A pesar de que el país está implementando medidas integrales de salud pública, como la rápida identificación de casos, el rastreo de contactos o la cuarentena de éstos, no ha logrado frenar la propagación del virus, por lo que la inmunización es imprescindible.

Según ha detallado Ruiz, los fondos destinados a este programa permitirán ampliar la distribución de vacunas para llegar a las distintas regiones del país, que está aún lejos de vacunar al 20% de su población (uno de los objetivos marcados por COVAX para países de ingresos bajos), así como mejorar la formación de trabajadores de la salud y vacunadores en el manejo, transporte y administración de las vacunas contra el Covid-19. La consejera ha recordado que la ACCID lleva colaborando con UNICEF Comité Andalucía desde 2003 mediante la financiación de proyectos de cooperación en algunos de los países más empobrecidos del mundo, también con el apoyo a la ayuda humanitaria ante crisis, guerras y desastres naturales y en Andalucía, más directamente, a través del apoyo a los programas de Educación para el Desarrollo y Ciudades Amigas de la Infancia.

Asimismo, Igualdad destinará 80.000 euros para implementar en la Escuela Andaluza de Salud Pública un programa de cooperación técnica para reforzar los sistemas de salud en el tratamiento de la pandemia de Covid-19 a lo largo del 2021 y 2022. Este programa se centrará en Centroamérica y República Dominicana, con el reto de apoyar a los respectivos Ministerios de Salud a tener una perspectiva de región en el tratamiento de la pandemia, estableciendo protocolos de cooperación y comunitarios en base a las experiencias europeas en materia de salud y realizando ciclos de formación especializada en gestión de cuidados y enfermería práctica avanzada. «Se trata de una formación es imprescindible en Centroamérica debido a las debilidades de los servicios de enfermería y a la importancia de este tipo de intervención en procesos sanitarios de crisis», añadió Ruiz.

La cooperación andaluza ha sido muy activa durante la pandemia. Para facilitar la labor profesional de los cooperantes, Andalucía ha sido de las primeras comunidades en iniciar el proceso de vacunación de este colectivo gracias a un acuerdo con la Consejería de Salud y Familias, evitando así que su trabajo humanitario quedara paralizado por las restricciones derivadas de la emergencia sanitaria.

En este sentido, la demanda de varios países de América Latina de apoyo al proceso de vacunación ha abierto la puerta a nuevos retos de alianzas público-privadas para atender mecanismos de respuesta ágiles y eficientes en el tratamiento de la pandemia en el exterior. Así, la ACCID ha iniciado un proceso de análisis de viabilidad de los posibles instrumentos de cooperación que permitan esas alianzas con el objetivo de para atender situaciones de especial vulnerabilidad.

Amplia base social.

«Si hay algo de lo que creo que podemos estar orgullosas y orgullosos es del espíritu solidario que históricamente ha distinguido a Andalucía», ha señalado Ruiz. La consejera ha resaltado el alto valor que el modelo de la cooperación andaluza tiene en la lucha contra las desigualdades, recordando que, según recogía el último informe de la Coordinadora Andaluza de ONG para el Desarrollo (CAONGD), se trata de una cooperación de amplia base social, con casi 400.000 personas socias, más de 10.000 voluntarios y cerca de 1.350 personas contratadas de las que 178 trabajan en terreno.

«Con su capilaridad, su capacidad de impacto local, su carácter innovador, su profesionalización y su clara identificación con el territorio, la cooperación andaluza posibilita que los recursos lleguen donde más se necesitan y donde mayor potencia transformadora pueden adquirir: allí donde sucede la vida de las personas», ha resaltado la responsable de políticas sociales.

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