Inicio Andalucía La delegada territorial de Salud, Trinidad Rus, visita la zona de baño del río Jándula, en la localidad de Andújar.

La delegada territorial de Salud, Trinidad Rus, visita la zona de baño del río Jándula, en la localidad de Andújar.

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La delegada territorial de Salud, Trinidad Rus, visita la zona de baño del río Jándula, en la localidad de Andújar.
Trinidad Rus visita la zona de baño del río Jándula. Foto: Junta de Andalucía.

Las aguas de las zonas de baño en la provincia de Jaén se encuentran en estado de calidad adecuado, en concreto, el embalse del Encinarejo y río Jándula de Andújar, el embalse del Rumbral, en Baños de la Encina, arroyo Los Molinos de Siles, río Guadalquivir, río Borosa en Santiago-Pontones, río Guadalquivir en Villanueva del Arzobispo, excepto en los casos del río Linarejos de Cazorla y río Aguascebas en Mogón, Villacarrillo, donde no se recomienda su baño ante la falta de caudal.

Esto se desprende del informe que ha elaborado la Consejería de Salud y Familias durante la primera quincena de julio sobre el estado del litoral y zonas de baño interior en la temporada veraniega. Este estudio se basa en los análisis realizados por la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica. Para ello, la Consejería ha vigilado las 9 zonas de baño continentales de la provincia.

La delegada territorial de Salud y Familias, Trinidad Rus, ha visitado esta mañana la zona de baño del río Jándula, en la localidad de Andújar, y ha destacado la calidad “de estas aguas de las que disfrutan los visitantes de este entorno natural”. En este sentido, ante el aumento de bañistas en el verano, incide en la importancia de respetar medidas de seguridad sanitaria frente al Covid-19, como llevar mascarilla preferiblemente, observar el espacio de seguridad y usar gel hidroalcohólico.

Las muestras de agua han sido analizadas para determinar los diferentes parámetros exigidos por la normativa vigente, como los macroscópicos, transparencia, color, aceites minerales, presencia de espumas persistentes y sólidos flotantes, restos orgánicos y cualquier otro residuo –de cristal, plástico, caucho, madera-, que pueda afectar a la salubridad de las aguas y se considere de interés sanitario.

Las continuas labores de vigilancia de la calidad de las aguas de baño permiten elaborar quincenalmente informes sobre el estado sanitario de las aguas de baño. Hay que recordar el importante papel de los Ayuntamientos, encargados de mantener las condiciones de salubridad de las zonas de baño, vigilar los posibles puntos de vertido y adoptar las medidas que les requieran las administraciones sanitarias y ambientales.

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