
Los agentes no lo dudaron y tras alertar por radio a Base, comenzaron las técnicas necesarias para auxiliar el parto, para ello llegaron a utilizar como material un reloj táctico que lleva incorporada una cuerda y una navaja policial. Tras producirse el parto, la principal preocupación de los policías fue comprobar que la niña respiraba y realizar con el improvisado material el corte del cordón umbilical para que no representase peligro para la bebé, que comenzó a llorar en instantes. Posteriormente llegaron las asistencias sanitarias que trasladaron a la mujer y la niña hasta el hospital, donde se encuentra ambas en perfecto estado de salud.