
Estas iniciativas, que siguen un modelo único en España de colaboración con el tejido productivo local orientado al beneficio directo para las comarcas, comenzarán a aplicarse en fincas de titularidad pública situadas en la Sierra de los Filabres, en Almería (38.082 hectáreas); la Sierra de Huelva (23.919 hectáreas), y la Sierra Morena jiennense (35.493 hectáreas). Del total de la previsión de empleo, 83.880 jornales corresponderán a la primera de estas zonas, 108.000 a la segunda y 34.861 a los montes de Jaén.
Los nuevos planes se sumarán a los que se desarrollan desde 2014 en la Sierra Occidental de Córdoba (27.548 hectáreas) y desde 2016 en la Sierra Norte de Sevilla (12.374 hectáreas) y en la zona forestal gaditana de los Alcornocales (7.189,9 hectáreas). En fase de elaboración se encuentra el plan que completará en 2018 la extensión de la gestión integral a todas las provincias andaluzas. Se trata del previsto para los montes públicos de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, con 19.072 hectáreas entre Granada y Málaga.
Frente al modelo de aprovechamiento forestal adoptado en otras comunidades autónomas, el andaluz incorpora una gestión conectada con el tejido productivo territorial y centrada en apoyar directamente a las empresas y a los habitantes de los núcleos rurales, así como en contribuir a la formación de alternativas económicas sostenibles.
Cada plan se desarrolla en un conjunto de varios montes de titularidad pública que, por su proximidad y sus características comunes, pueden gestionarse de forma homogénea, con técnica empresarial y proyección social, evitando acciones parceladas y privatizaciones del patrimonio forestal. Se combina así el aprovechamiento de los recursos (principalmente corcho, piña, caza, apicultura, ganadería, setas y usos turísticos) con las medidas de mejora del medio natural relacionadas con la biodiversidad, la geodiversidad, la higiene fitosanitaria, la prevención de incendios y la conservación de infraestructuras y vías pecuarias. La gestión integral permite asimismo abordar nuevas actividades económicas que no podrían llevarse a cabo de forma desconectada.
Tanto la elaboración como la ejecución de las estrategias de ges-tión se realizan a través de una encomienda de gestión a la Agencia de Medio Ambiente y Agua, con la participación de las instituciones locales, empresas y grupos desarrollo rural de las zonas donde se sitúan los montes.
Como ejemplo de la repercusión económica y social, el primer año del plan aplicado en los montes de la Sierra Occidental de Córdoba –el de mayor desarrollo– se saldó con la generación de 8.963 jornales y una actividad generada por valor de más de medio millón de euros tanto en aprovechamientos madereros y de biomasa como en caza, pastos, leñas, piñas y níscalos, con la participación de ocho empresas adjudicatarias locales.