
La imagen, obra del imaginero Gabriel Borras, destruía en su recorrido las alfombras de papel que los vecinos habían preparado para la ocasión y estuvo acompañada por la Banda de Música Pedro Morales, autoridades civiles y religiosas, y devotos en general. A la llegada de la imagen a su ermita se quemó una bonita colección de fuegos artificiales que puso colofón a la fiesta.