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El Hospital Universitario de Jaén ofrece medidas de prevención y alerta ante un golpe de calor.

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El Hospital Universitario de Jaén ofrece medidas de prevención y alerta ante un golpe de calor.
El Hospital de Jaén ofrece medidas frente al golpe de calor. Foto: Junta de Andalucía.

La Unidad de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Jaén aconseja, frente a las altas temperaturas que se vienen registrando por las sucesivas olas de calor de este verano, mantener una temperatura adecuada en las viviendas y, en la medida de lo posible, en aquellos lugares en los que pasemos más tiempo durante la jornada. Además, es fundamental la ingesta de abundantes líquidos, ya sea agua principalmente, zumos e incluso alguna bebida refrescante propia de la dieta mediterránea, como puede ser el gazpacho.

De la misma forma, los profesionales del servicio del Hospital de Jaén alertan ante la importancia de realizar el descanso en ambientes frescos e intentar usar el aire acondicionado con una temperatura adecuada y, en su defecto, se puede generar también una sensación similar con un ventilador y rociándose con un espray de agua para refrescarse. Igualmente eficaz es utilizar ropa ligera y de colores claros para conseguir que la evaporación y la transpiración del cuerpo sean mejores. Además, es aconsejable aumentar el número de duchas o baños que se puedan llevar a cabo a lo largo del día.

Cómo detectar un golpe de calor.

Para detectar un golpe de calor es importante prestar especial atención a aquellas personas que hayan estado expuestas a un lugar con alta temperatura, como un coche, una habitación cerrada sin ventilación ni climatización, o bien que haya estado en la calle a una hora en la que la temperatura haya sido más elevada de lo habitual. En ese caso “tendremos que ver si tiene su nivel de conciencia algo alterado y comprobaremos, tocándola, si tiene la piel seca y la temperatura corporal es alta”, señala la enfermera de la Unidad de Medicina Preventiva del Hospital de Jaén Amparo Sacristán, que añade que “si tenemos a mano un termómetro, conviene utilizarlo y ver si llega a tener entre 40 y 41 grados”.

Otro de los aspectos fundamentales a tener en cuenta ante un posible golpe de calor es “asegurarnos de que la persona que lo puede estar sufriendo tenga capacidad para tragar y, por supuesto, que mantenga la consciencia, ya que si permanece consciente y puede tragar, podemos aplicarle medidas de alivio, hidratarla, quitarle la ropa prescindible y refrescarla, rociándole un poco de agua. En caso contrario, si está inconsciente, es vital avisar a los servicios de emergencia para trasladarla al hospital. Además, si el enfermo presenta pérdida de consciencia, hay que evitar la ingesta de líquidos, puesto que podríamos provocar el ahogamiento”.

Plan Andaluz.

El jefe del Servicio, Rafal Martínez Nogueras, detalla además que el Plan Andaluz para la prevención de los efectos de las temperaturas excesivas sobre la salud “es una herramienta fundamental, ya que establece los grupos de riesgo y los factores que se deben tener en cuenta a la hora de afrontar el incremento prolongado de las temperaturas”. Explica que, entre ellos, se encuentran los factores personales, “que contemplan que los sectores de la población más vulnerables ante los efectos del calor son el de los mayores de 65 años, los lactantes y los menores de 4 años, así como el que representan aquellas personas que tienen algún tipo de enfermedad cardiovascular, respiratoria o mental”. Además, el Plan prevé un especial seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas y aquellos que están sometidos a algún tratamiento, como por ejemplo los diuréticos y antidepresivos.

Por otro lado, el programa se centra en factores ambientales, de tal forma que pone el foco también en aquellas personas que viven solas, en domicilios con condiciones poco adecuadas, que cuentan con mala o nula climatización y en aquellas personas que desarrollan su trabajo en el exterior y en los deportistas.

El documento también tiene en cuenta la contaminación ambiental, ya que se ha descrito que tiene un efecto en el aumento de la mortalidad cuando las temperaturas son excesivas.

El Plan se puso en marcha en 2004 a raíz del incremento prolongado de las temperaturas en el verano de 2003 en un gran número de regiones europeas. En España se estimó una sobremortalidad del 8%, principalmente en el sector de la población de más de 60 años. Desde entonces, se viene desarrollando anualmente por parte de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, en coordinación con el Ministerio de Sanidad y otras muchas instituciones implicadas.

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