Inicio Andalucía La Biblioteca Provincial invita a redescubrir a Bécquer en el 150 aniversario de su muerte.

La Biblioteca Provincial invita a redescubrir a Bécquer en el 150 aniversario de su muerte.

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La Biblioteca Provincial invita a redescubrir a Bécquer en el 150 aniversario de su muerte.
El delegado territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Jesús Estrella, visitó ayer esta muestra. Foto: Junta de Andalucía.

Desde ayer y hasta el final de marzo la Biblioteca Provincial acoge la exposición ‘De la parte de vida que me toca’ con la que la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, a través del Centro Andaluz de las Letras, rinde homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer en el 150 aniversario de su muerte.

Comisariada por la especialista y catedrática de la Universidad de Sevilla, Marta Palenque y con un verso la rima LVII por título, la muestra ofrece una visión próxima, actualizada y documentada de la biografía y las distintas facetas creativas de Gustavo Adolfo Bécquer. Una nueva mirada que huye de la leyenda y plantea el recorrido biográfico dentro del contexto histórico, social y artístico en el que Bécquer creció y maduró como hombre y artista. La muestra está abierta al público hasta el 31 de marzo, con horario de lunes a viernes de 9 a 18h y sábados no festivos de 9 a 14h.

Conocer mejor al autor andaluz.

El delegado territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Jesús Estrella, visitó ayer la muestra para hacer hincapié en que “se trata de una oportunidad para conocer mejor a uno de los autores más universales de la literatura española que es andaluz y simboliza como nadie el Romanticismo”.

A través de 16 paneles, se narra la vida de Bécquer a partir de dos ejes: uno, cronológico; otro, temático. Cada panel lleva, a su vez, subtítulos, de versos de las rimas o citas breves de las leyendas del autor o de un título de su obra.

Según la propia comisaria, “el título de la exposición insiste en ese proyecto de ofrecer la vida de un hombre que, con aptitudes para el arte, decidió ser escritor y, en esta aspiración, estuvo rodeado de amigos, tuvo familia y debió a enfrentarse a los límites y subordinaciones de una carrera difícil, en la que era imposible mantenerse en el terreno del ideal”.

En definitiva, la vida de un joven que se educa crece, madura, tiene aspiraciones literarias, viaja a Madrid intentando conseguir sus sueños, y allí trabaja como periodista, entra en la política, tiene amores y desamores. No está solo, sino acompañado de amigos, y tampoco es único en su carrera en las letras, en lo que insiste la exposición creando el contexto histórico y literario.

Reproducciones de manuscritos, revistas y cómics.

Por otro lado, la parte gráfica de la muestra es muy variada y se ha mimado especialmente. En los paneles se barajan reproducciones de manuscritos, cubiertas o portadas de ediciones de la obra becqueriana, libros de lectura infantil, tesis doctorales, revistas, cómics, junto a grabados de Sevilla, Madrid o Veruela, varios de los espacios en los que vivió. Algunas están tomadas de la prensa decimonónica, en la que trabajaron Bécquer y su hermano. Las fotografías son asimismo dispares e incluyen instantáneas muy conocidas de la Venta de los Gatos o la placa en su casa natal, en Sevilla, además de un cartel y un fotograma de cine (el cartel, de El huésped de las tinieblas; el fotograma, de Currito de la Cruz, que se grabó en la glorieta dedicada al poeta en el Parque de María Luisa) o de series de televisión (El Ministerio del Tiempo, en una de cuyas intrigas Bécquer fue el protagonista).

Hay también dibujos de mano de Gustavo Adolfo Bécquer y grabados o pinturas de Valeriano. Entre ellos no podía faltar el retrato al óleo que hoy guarda el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la imagen idealizada más conocida del autor.

Se añaden vitolas, billetes, caricaturas, postales, un universo heterogéneo de imágenes para confirmar la extensión y vitalidad de Gustavo Adolfo Bécquer en distintas modalidades de arte.

Nacido en Sevilla el 17 de febrero de 1836 y fallecido en Madrid el 22 de diciembre de 1870, el verdadero nombre de Gustavo Adolfo Bécquer fue Gustavo Adolfo Domínguez Bastida. Bécquer es considerado como uno de los estandartes del Romanticismo en España. Después de iniciarse en la pintura, en la que no destacaba especialmente, marchó a Madrid para dedicarse a la literatura. No obtiene gran éxito y sobrevive co-escribiendo comedias y zarzuelas bajo el seudónimo de Gustavo García.

Al tiempo que la tuberculosis y la depresión empezaban a manifestarse en él, se embarcó en el proyecto de escribir la Historia de los templos de España, obra de la que sólo vería la luz un primer tomo. Tras enamorarse de Julia Espín, una muchacha de la clase alta madrileña que lo desdeñó empieza a escribir sus Rimas.

Bécquer empezó después a trabajar como redactor en El Contemporáneo y como censor de novelas. En 1870 él y su hermano Valeriano, su gran apoyo durante toda su vida, son contratados para trabajar en La Ilustración de Madrid; sin embargo, Valeriano fallece en septiembre de ese año, lo que acaba con la poca salud del autor, que fallece a finales de diciembre durante un eclipse de sol. Sus amigos editaron, por expreso deseo del autor, sus obras, para así poder ayudar económicamente a los tres hijos del poeta sevillano.

De entre su obra habría que destacar sus Rimas y también sus Leyendas, fundamentales dentro de la literatura del siglo XIX español.

Además de la exposición, el Centro Andaluz de las Letras invita a los jiennenses a un paseo literario virtual por su Sevilla natal y a conocer la edición de un cuadernillo didáctico para acercar su figura y obra entre los más jóvenes. El cuadernillo, editado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, está en formato digital y puede descargarse desde la web del Centro Andaluz de las Letras.

El título de la exposición se toma de un verso de Gustavo Adolfo Bécquer, en concreto de la rima LVII:

(fragmento):
Este armazón de huesos y pellejo,
de pasear una cabeza loca
cansado se halla al fin, y no lo extraño;
pues, aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi daño
he hecho un uso tal, que juraría
que he condensado un siglo en cada día. (…)

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