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Publicado el último número de «Andalucía en la Historia», una revista del Centro de Estudios Andaluces.

Escrito por Redacción Andújar el 18 agosto 2019

Revista Andalucía en la Historia

Detalle de la portada del último número de ‘Andalucía en la Historia’ con la panorámica de Granada extraída del ‘Civitates Orbis Terrarum’. Foto: Junta de Andalucía.

A iniciativa de un clérigo alemán, Georg Braun, y del geógrafo y cartógrafo flamenco Abraham Ortelius, a finales del siglo XVI vio la luz uno de los atlas más importantes y bellos del Siglo de Oro: el famoso Civitates Orbis Terrarum (ciudades del orbe terrestre). Una obra en seis volúmenes que reunió más de 500 vistas de ciudades de Europa, el Nuevo Mundo, Norte de África y Oriente Próximo. Algunas de ellas contaban con el atractivo adicional de incluir ricas escenas costumbristas en un primer plano, de tal manera que la obra, a modo de un Google streetview de naturaleza histórica, nos sirve hoy para conocer cómo eran las ciudades y la vida de sus habitantes hace más de 400 años.

Publicado entre 1572 y 1617, el Civitates resulta de especial interés para conocer la realidad andaluza del Siglo de Oro, ya que de los 546 grabados de ciudades reproducidos en las distintas ediciones, 44 pertenecen a urbes españolas. Entre ellos, hay nada menos que 32 vistas de ciudades andaluzas, con una particularidad reseñable: sólo los grabados correspondientes a núcleos urbanos del sur peninsular incluyen escenas que representan a mujeres andaluzas bailando e interpretando música con pequeños instrumentos. Un hecho del todo sorprendente dada la invisibilidad de las mujeres en las fuentes que utilizan los historiadores para documentar el mundo hispánico de la Edad Moderna. ¿Cómo era la música que sonaba entonces? ¿Y sus instrumentos? ¿Eran las mujeres las únicas intérpretes? ¿Qué danzas bailaban? ¿Por qué los artistas enviados a Andalucía a retratar las ciudades atribuyeron tanta importancia a estas prácticas musicales?

A estas preguntas y muchas otras responde el último monográfico de la revista Andalucía en la Historia, una publicación de divulgación histórica que edita desde 2003 la Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces. Bajo el título de ‘Andalucía y sus músicas populares’, la revista reúne a siete especialistas de las universidades de Granada, Huelva y Córdoba para abordar este apasionante y poco conocido tema, bajo la coordinación de la profesora del departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Granada, Ascensión Mazuela Anguita.

El dosier arranca con el estudio de las músicas populares de la Andalucía islámica, con las danzas y músicas de juglares y poetas zejeleros a las zambras y laylas moriscas, y se detiene en la rica musicalidad del Siglo de Oro. Asimismo, se extiende cronológicamente hasta el siglo XX a través del estudio de los orígenes y la evolución de la música carnavalera, el papel social jugado por la copla, las raíces urbanas del flamenco y el estudio identitario de la música realizado por el andalucismo histórico.

Granata.

La portada de la revista reproduce una de las curiosas vistas del Civitates: la panorámica de la ciudad de Granada, publicada en el quinto tomo del atlas, creada por el artista flamenco Joris Hoefnagel. La ciudad de la Alhambra está flanqueada por una escena en primer plano en la que se representan tres mujeres tocando respectivamente un pandero cuadrado, una pandereta y bailando y chasqueando los dedos. Además, dos de ellas llevan rosarios colgados de la muñeca. El dibujo que hizo Hoefnagel de la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache incluye una mujer que sujeta un pandero cuadrado mientras que un hombre toca una vihuela. Otras escenas de mujeres bailando y tocando se incluyen en dibujos anónimos de Sevilla y Cádiz, publicados previamente en el primer tomo de la misma obra.

Hoefnagel era un comercial de diamantes y estuvo en España entre 1564 y 1567 para desarrollar sus negocios y pintar las vistas de las ciudades. Había recibido una educación humanística y sabía tocar varios instrumentos musicales. Dos de los tres años que estuvo en España los pasó en Andalucía, ya que Sevilla era «puerto y puerta de Indias» y, por tanto, el centro comercial más importante de la época.

Los viajeros europeos, entre los que se incluye Hoefnagel, identificaban la cultura española con la combinación de elementos musulmanes y cristianos. La conexión entre panderos y mujeres en la España medieval se encuentra en comunidades cristianas, musulmanas y judías. Podría argumentarse que estas mujeres estaban interpretando música y bailando de una manera que se pensaba que era de origen morisco. Esto explicaría la importancia atribuida por los viajeros europeos a las prácticas musicales específicamente en Andalucía, y particularmente en Granada, como el último reino musulmán en España. Ciertamente, la concentración de escenas musicales en los dibujos de ciudades andaluzas en el atlas sugiere no sólo que Andalucía y en concreto Granada se veía como el lugar donde la llamada «danza española» era más representativa, sino también que las mujeres desempeñaban un importante papel en estas prácticas musicales de tradición oral y, por tanto, en la sociedad de la época.

Sea como fuere, lo cierto es que el nuevo número de la revista ‘Andalucía en la Historia’ propone a sus lectores un planteamiento singular: conocer nuestro pasado, desde al-Andalus al siglo XX, utilizando como fuente principal las músicas populares andaluzas. Una aproximación que permite vislumbrar aspectos de la vida que habitualmente han pasado desapercibidos como las relaciones e intercambios que se establecieron entre el poder y las clases humildes en la Andalucía islámica; el destacado protagonismo de las mujeres en la sociedad de la Edad Moderna o el papel subversivo de la copla y el carnaval en la época contemporánea, por citar solo algunos ejemplos.

Las músicas populares de Andalucía fueron y son el resultado de la convivencia entre culturas (cristiana, judía, musulmana…) y de la hibridación con sonidos y ritmos de territorios tan lejanos como ligados a nuestra historia: América, África o distintos países europeos. Estudiar la historia de nuestras músicas populares implica, por tanto, recuperar el papel de los olvidados de nuestro pasado como las mujeres, ciertas minorías, los esclavos, los marginados…, cuyos cantes y bailes, a menudo, fueron practicados como transgresiones sociales.

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